EL JUEZ ECHA ABAJO LA PROPOSICIÓN 8

Declarado constitucional el matrimonio homosexual en California.

Consulta las CONCLUSIONES del juez.

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ASESINADO POR UN MENSAJE DE TEXTO

Gombert Yepremyan, asesinado brutalmente en Los Ángeles.

Gombert Yepremyan tenía 19 años cuando fue asesinado a balazos en el parking de un conocido centro comercial de la ciudad de North Hollywood, al norte de las famosas colinas de Hollywood, en el condado de Los Ángeles. Hasta ese día, su vida era tan normal como la de la mayoría de jóvenes angelinos. Y él, aunque de procedencia armenia, se sentía tan angelino como el que más. Tras estudiar en el LA Baptist High School, Gombert ingresó en Pierce College. Además, trabajaba en un centro de Emergencias como operador telefónico. Estaba muy unido a sus padres y tenía una novia, Denielle Wegrzyn, a la que conoció en sus tiempos de instituto. Todo normal. Una vida tranquila con una camino recorrido y unas metas el el horizonte. Hasta que llegó el fatídico día, el 18 de noviembre de 2009. Mike, como era conocido en su entorno más cercano, estaba preocupado por nuevas compañías de su novia Denielle que él no aprobaba. Al chico le parecía que la nueva amiga de su novia vestía demasiado provocativa y aseguraba que no le parecía una buena influencia para Denielle. Y ese día, así se lo hizo saber a su chica. “Every time u hang out with that bitch u guys get hookah. Is there something cool bout her n hookah that u enjoy so much?”(Siempre que quedas con esa arpía os vais de cachimba, ¿qué es lo que te gusta tanto de ella y de fumar cachimba?), le dijo a través de un mensaje de texto. La mala fortuna quiso que Danielle se encontrase en el coche de la “arpía”, quien leyó el mensaje y se puso furiosa. Acto seguido, se produjo una fuerte discusión en el coche entre ellas y Khatun Vardanian, apodada Kat, llamó a su hermano para ajustar cuentas con el atrevido de Gombert.

Noth Hollywood es una ciudad de 87.000 habitantes situada al norte del condado de Los Ángeles, en la cuenca del valle de San Fernando. Su densidad de población figura entre las más altas del país. Se trata de un área del sur de California donde en verano se registran altas temperaturas, superiores a la ciudad de Los Ángeles, y donde la violencia entre pandillas está muy presente. A pesar de no ser un entorno tan empobrecido y marginal como los barrios más violentos de Los Ángeles, por ejemplo Compton o Inglewood, North Hollywood, con una población mayoritariamente de clase media, es una ciudad de cierta peligrosidad e inseguridad. Casi el 60 % de su población es latina, y sus principales ancestros provienen de México y Armenia. Hay un alto porcentaje de jóvenes que no han acabado el instituto, y los ingresos medios por hogar están por debajo de la media del país. Todas estas circunstancias hacen de esta ciudad un lugar muy apropiado para la propagación de las pandillas. Gombert Yepremyan no era pandillero, vivía alejado de este estilo de vida, pero la violencia presente en su ciudad le atrapó de la forma más tonta.

El centro comercial Sears, en North Hollywood

Según el testimonio de Denielle, Kat dejó claras sus intenciones: “My brother is gonna beat him up”, mi hermano le va a partir la cara. Tras hacerse con el teléfono de Danielle, la chica, presa de un ataque de rabia, se hizo con el número de Gombert. Acto seguido llamó a su hermano, Hovik Dzhuryan. Con él habló en armenio, una lengua desconocida prácticamente para Denielle. Apenas sabía contar en esa lengua, pero ello le bastó para saber que Kat estaba dando el número de su novio. Danielle, nerviosa, le pidió a Kat que la dejase en su coche. Al llegar a casa envió un nuevo mensaje de texto a Mike: “Esta noche es muy triste y ahora estoy sola en casa”. La respuesta de Mike le inquietó: “Si a las doce no sabes de mí, llama a la policía. Solo por si acaso, pero te prometo que no pasará nada”. Durante las siguientes horas, Mike recibió continuas llamadas. Al principio del hermano de Kat, luego de alguien desconocido. La nueva e inquietante voz le pidió alguna prueba de que Kat era una “zorra”. Al principio Mike le dijo que no quería ofenderle, pero tras su insistencia afirmó tenerla. La persona al otro lado cortó repentinamente la comunicación. Al final, quedaron para pelear en el parking del centro comercial Sears, en la intersección de los bulevares de Victory y Lauren Canyon. Mike escogió el lugar al ser un espacio abierto bien iluminado, y cercano a donde estaban sus amigos. Mike y sus amigos esperaron hasta las ocho y media cuando, justo cuando pensaban que la otra parte no iba a presentarse, apareció un BMW negro sin matrícula. Dos chicos bajaron del coche. Tras un intercambio de palabras y el intento de Mike de suavizar las cosas, los dos chicos se echaron encima de Mike. Cuando este iba a responder a la agresión, un ruido sordo hizo enmudecer a los allí presentes. Una sola bala de 9 milímetros acababa de atravesar la cabeza de Mike por su parte posterior segándole la vida en el acto. A día de hoy, el asesino de Mike sigue en paradero desconocido. Se cree que pudo huir a Armenia, un país con el que Estados Unidos no tiene un tratado de extradición.

ARMAS PARA CONSTRUIR AUTOPISTAS Y PUENTES

Más de 8.000 armas confiscadas a delincuentes serán convertidas en acero.

En Estados Unidos existe tal cantidad de armas que las autoridades tienen que dar salida, de alguna forma, a las miles de pistolas, rifles y demás artilugios mortíferos, que se confisca a los delincuentes. En el sur de California, está en marcha desde 1003, el Proyecto Isahiah, con el cual colaboran diversos departamentos de Policía. Se trata de una iniciativa singular, con la que se convierte en acero las armas confiscadas a los delincuentes. Este acero, finalmente, se utiliza para construir autopistas y puentes. El proceso de transformación lo lleva a cabo la empresa Tamco. Algunos edificios que han sido construidos con este tipo de acero reciclado son el Staples Center, de Los Angeles, y el hotel y casino The New York – New York, en Las Vegas.

¿QUIÉN SE HACE CARGO DE NEVERLAND?

Neverland, vista parcial desde el aire

Michael Jackson ha muerto. Y con él, muchas cosas más. Entre ellas, quizá, Nerverland, ese lugar entre fantástico y absurdo que mandó construir en su honor, a modo del famoso castillo de Hearsts en San Simeón (El lugar donde murió el personaje de Ciudadano Kane de Orson Welles). Parece ser que está resultando difícil encontrar a alguien que se haga cargo del parque y de su costosísimo mantenimiento. El rancho está en manos ahora de un grupo de inversión que se hizo cargo de las deudas del cantante. El periódico Los Angeles Times propone en su editorial de hoy que el estado de California se haga cargo del lugar siempre que éste sea donado. Pero comprarlo, según el rotativo, salida que contemplan algunos, es un lujo que California no puede correrse. Hay que recordar que la deuda de este estado, el más rico de Estados Unidos, con un PIB superior al de España, es de 60.000 millones de dólares, cifra que crece rápidamente. Hay quien aboga por que el rancho del País de Nunca Jamás se convierta en un parque estatal en honor a Jackson, a quien consideran un icono. Entre estos grupos está la Asociación Nacional por el Avance de las Personas de Color de Estados Unidos (National Assn. for the Advancement of Colored People). Este grupo es partidario de que se haga algo similar al parque del Valle de San Joaquin, levantado en honor al coronel Allensworth y a un grupo de pioneros que hace más de cien años fundaron una ciudad con el reto de ser autosuficientes a base de su trabajo y esfuerzo.  Pero el Times concluye que los logros de aquel coronel y su comunidad no pueden compararse a los del malogrado Jackson, siempre ligado a excentricidades y acusaciones de pedofilia nunca probadas. En definitiva, desde el vespertino californiano se opina que, a falta de un acuerdo con el Gobernador del estado, el musculoso Arnold Schwazenegger, debe ser una iniciativa privada la que se haga cargo del rancho y de su posible explotación, tal y como ocurre hoy con Graceland, la casa de Elvis Presley.

FOTOS DEL ÚLTIMO ENSAYO DE MICHAEL JACKSON, dos días antes de morir de una sobredosis del sedante propofol.